Comunidades Energéticas

Permiten situar a la ciudadanía en el centro del sistema energético, dotándola de herramientas y alternativas para poder asumir un papel activo como usuarios de la energía, pasando de ser meros consumidores a poder generar, almacenar, comercializar, compartir e incluso distribuir energía.

Visor de Comunidades Energéticas del IDAE

Requisitos

Una Comunidad Energética debe cumplir tres condiciones indispensables:

1.- Que sea una entidad jurídica que:

  • Esté basada en la participación abierta y voluntaria.
  • Sea autónoma y esté efectivamente controlada por socios o miembros.
  • Esté situada en las proximidades de los proyectos de energías renovables.
  • Los proyectos sean de su propiedad y desarrollados por ella.

2.- Que sus socios o miembros sean personas físicas, pymes o entidades locales, incluidos ayuntamientos.

3.- Que su finalidad primordial será proporcionar beneficios medioambientales, económicos o sociales a sus socios o miembros o a las zonas locales donde opera, en lugar de ganancias financieras.

Actividades

Entre las distintas actividades que puede desarrollar una comunidad energética destacan:

  • Generación de energía que proceda de fuentes renovables.
  • Proporcionar servicios de eficiencia energética (incluyendo, por ejemplo, renovaciones de edificios).
  • Suministro, consumo, agregación y almacenamiento de energía y potencialmente distribución.
  • Prestación de servicios de recarga de vehículos eléctricos o de otros servicios energéticos.

Ventajas

Las comunidades energéticas ofrecen una serie de beneficios ambientales, económicos y sociales, entre los que destacan:

  • Proporcionar un acceso justo y fácil a recursos locales de energía renovable y otros servicios energéticos o de movilidad.
  • Mayor control y responsabilidad para la auto provisión de las necesidades energéticas de la comunidad.
  • Integración de las energías renovables mediante la gestión de la demanda.
  • Oportunidad de inversión para ciudadanía y negocios locales.
  • Posibilidad de crear ingresos que se generan y permanecen en la comunidad.
  • Ahorro para el consumidor final.
  • Creación de empleo local.
  • Democratización del sistema energético.