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De que el VIÑA ROCK es el festival musical más importante
del estado y el que mayor número de público congrega no cabe
ninguna duda. No obstante el camino no ha sido fácil y hasta
llegar a la situación en que ahora se encuentra, el festival ha
ido mutando, mejorándose edición tras edición.
1996-1997: LOS PRINCIPIOS
Hace ocho años nadie se había atrevido a apostar por la música
hecha aquí y mucho menos por el rock. Sólo la idea de convocar
a "un atajo de peludos" asustaba al político más
progre y nadie veía viable respaldar conciertos de grupos tan
poco ortodoxos como Extremoduro o Los Planetas. De ese modo,
cuando el ayuntamiento de la pequeña localidad albaceteña de
Villarrobledo y una entonces joven empresa promotora de
conciertos como Matarile se aliaron para llevar a cabo el 1er VIÑA
ROCK -apellidado por aquel entonces como "Festival Nacional
de Música Apocalíptica"- nadie apostó por aquella
empresa. Que duda cabe de que esa primera edición del festival
es uno de los hitos de la historia reciente de la música en
nuestro país, y es que en él compartían cartel tres de las más
grandes bandas surgidas en la península en la última década,
Platero y Tú, Extremoduro y Los Planetas, flanqueados por clásicos
como Los Enemigos o promesas como Australian Blonde.
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Un año después, en 1997, la organización se enfrentaba al
reto de repetir la meta alcanzada en la edición anterior y
demostrar que el éxito conseguido no era fruto del azar. Así
pues y desde la perspectiva del trabajo rea lizado el VIÑA ROCK
adquirió su denominación actual de "Festival Arte-
Nativo" y consiguió de nuevo adelantarse a las modas y
marcar verdaderamente el pulso de la música nacional. Hamlet,
Reincidentes, Chucho, Soziedad Alkohólika y El Niño Gusano,
comandados por Def Con Dos y la veteranía y saber hacer de
Rosendo, destacaban en un festival que de por sí fue superior a
su predecesor, pero que, merced a celebrarse bajo un inmenso
diluvio, alcanzó proporciones épicas.
1998-1999: LA CONSOLIDACIÓN
Entrarían en estos años los primeros cambios en el festival. Por un lado
debido a la fama alcanzada por el evento que congregaba cada vez a un
mayor número de público cuyas
necesidades había que satisfacer; por otro, porque el espectro musical
que la organización quería reflejar -el del rock como corriente
contracultural- era incluso más amplio de lo que sólo ella se había
atrevido a reflejar en sus dos primeras ediciones. Fue así como en 1998
VIÑA ROCK estableció dos escenarios paralelos con un cartel compuesto de
una veintena de bandas. Otra vez se marcó la pauta y, al margen de grupos
consolidados como Barón Rojo o La Polla, el VIÑA -como ya era conocido
por el público- descubrió a bandas como Mägo de Oz o Koma y abrió su
cartel a la propuesta del Hip Hop con 7 Notas 7 Colores y EL Club De Los
Poetas Violentos. |
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