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El nuevo templo se
concibió como un edificio de proporciones catedralicias, una
obra costosa tanto económica como de tiempo. La iglesia se
comenzo en el estilo gótico tardío y continúa con el estilo renacentista que podemos observar en
el segundo y tercer cuerpo.
Destaca su portada occidental que se abre a la plaza de Ramón y
Cajal por sus formas
muy esbeltas. Las fachadas norte y sur son renacentistas de
estilo Vandelvira. La fachada sur o del sol es una de las más bellas
de la provincia de Albacete por su composición, trazado y
ejecución. |
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A principios del siglo XVIII se construye el gran retablo gracias
a las donaciones de un villarrobledense ilustre, Fray Diego
Morcillo Rubio de Auñón, Virrey de Perú.
Cuando los Reyes Católicos concedieron el privilegio de villazgo
al pueblo, sus habitantes iniciaron la construcción de su Casa
Consistorial. La fachada, de estilo renacentista, con doble arquería
de seis vanos y órdenes arquitectónicos superpuestos, dórico
abajo y jónico arriba, queda enmarcada con dos machones: uno, en
la esquina izquierda, muestra el escudo local; el otro, del reloj
municipal, rematado con un ático con pirámides herrerianas. El interior de la Casa Consistorial acoge un
hermoso claustro de piedra, recientemente recuperado por el conocido arquitecto José María Pérez
"Peridis", consiguiendo un perfecto equilibrio entre
funcionalidad y tradición. La casa más antigua de la ciudad, de
la familia López Muñoz cierra la Plaza Vieja por su parte sur.
En ella estuvieron instalados los monjes de la Orden de Santo
Domingo, que ejercieron el Santo Oficio de la Inquisición.
Otros edificios religiosos
reseñables de la ciudad
son la iglesia de San
Sebastián, los conventos de clausura
femeninos: el cisterciense de San Bernardo y el de las Clarisas
(convento de Santa Clara) y, sobre todo, el santuario de Nuestra
Señora de la Caridad, patrona de Villarrobledo, con curiosos
tesoros.
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